Esto publicaba el diario digiatal Bariloche 200. el Lunes 18 de octubre
Diario digital interactivo. Bariloche 2000
Desbordó entusiasmo la Fiesta de las Colectividades
Con “balance positivo” terminó este sábado la Fiesta de las Colectividades Latinoamericanas en Bariloche. Así lo indicó a B2000 Raúl Benitez, empresario de medios y de seguridad privada, que organizó y financió el evento.
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Durante las jornadas del viernes y el sábado el gimnasio Pedro Estremador de Bomberos Voluntarios desbordó de color, música, bailes y típicos, buenas comidas y, principalmente, mucho entusiasmo de los participantes de la Fiesta de las Colectividades Latinoamericanas.
En las dos jornadas hubo stands de comidas y bebidas típicas de las colectividades de Bolivia, Chile, Paraguay, Cuba, Arabe, Argentina y República Dominicana. Participaron también Uruguay, Brasil, Perú, México y Venezuela.
Con números artísticos participaron el grupo de candombe uruguayo “Osocoro” y “La Tríada” de Bariloche. El ballet árabe de Susana Abdala, “Sueños del Sur” y “Quimantú” de folclore de Chile, y el grupo de danza “Pablo Neruda” de Bariloche.
También estuvo presente el Cuerpo de Danza Folclórica Paraguaya “Panambi” y un dúo de arpa y guitarra de la Casa Paraguaya de Buenos Aires. Desde Bolivia, el grupo los Tinkus Masis -de la localidad de Laferrere, provincia de Buenos Aires- ofrecieron un espectáculo vibrante de danzas con elementos rituales ancestrales, y el grupo mexicano de mariachis “Tequila”.
En representación de Argentina, participaron el payador local Omar Quintero, el grupo de percusión “Opipoca”, Luis Seguel con tango y El Rincón del Tango con bailarines, el grupo de cumbia “Los primos del Sur” y el ballet Namuncurá que ofreció un espectáculo de danza fusión realmente muy atractivo.
“La gente se dio cuenta que era posible tener una fiesta de estas características y participó con mucho entusiasmo” expresó Raúl Benitez empresario de medios y seguridad privada que organizó el evento, quien reconoció que la concurrencia no fue lo masiva que hubiera esperado pero “la fiesta sigue igual”.
“Es importante destacar que todo se hizo con el esfuerzo propio, solventado por la organización. Hacer las cosas cuando uno sabe que gana es fácil, pero no es fácil hacerlo cuando uno sabe que pierde. Y aún perdiendo hay mucha gente a la que hay que agradecer -así que- vamos a seguir organizando esta fiesta”, sostuvo y agregó que “el aporte de todos fue con tantas ganas que no hay forma de pagarlo”.
Con una mirada crítica de la realidad local, Benitez resaltó que la Fiesta de las Colectividades Latinoamericanas no se hubiera logrado sin “el aporte y el entusiasmo de todos” y señaló que “es un contraste con la realidad de Bariloche donde prima el interés propio”.
“Nosotros queremos aportar lo que hacemos a Bariloche y queremos aportar a la integración de la ciudad porque Bariloche está demasiado separada y le falta integración entre los distintos sectores”, expresó.
El evento que tuvo como antecedente ediciones de años anteriores que no lograron consolidarse, tuvo un costo de unos 80.000 pesos que afrontó en su totalidad Benitez, según afirmó.
Al respecto, el empresario local lamentó la falta de mayor respaldo institucional y empresarial y comentó que encontró algunas trabas en la Municipalidad, con la entrega de los tickets de entrada, por lo que perdieron varias horas de venta anticipada. “Esto es para la ciudad. Tendría que haber acompañamiento pero en cambio tuvimos trabas”, concluyó.
Un espacio cultural donde las manifestaciones artísticas y populares paraguayas cobran sentido para recrear las distintas facetas de la vida; del teko. Música, canto, danza, idioma, artesanías, gastronomía: diversas representaciones de nuestra idiosincrasia.
Datos personales
- Centro Social y Cultural paraguayo Silvio Morinigo
- Labardén 5396- Barrio Manzanares.San Justo centrosilviomorinigo@gmail.com tel. 46695789 Secretaria.
jueves, 21 de octubre de 2010
martes, 19 de octubre de 2010
LA VIRGEN DE CAACUPE EN EL CENTRO SILVIO MORINIGO
viernes, 15 de octubre de 2010
Fiesta de las Colectividadades Latinoamericanas. San Carlos de Bariloche
El Cuerpo de Danzas Panambi participara los dias 15, 16 y 17 de octubre de los festejos del Encuentro de Colectividades Latinoamericanas.
Agradecemos a la Casa Paraguaya de Buenos Aires, y a la Casa Paraguaya de Bariloche, por habernos invitado.
Un aguije muy especial para Herencia Guarani por el gesto.
Agradecemos a la Casa Paraguaya de Buenos Aires, y a la Casa Paraguaya de Bariloche, por habernos invitado.
Un aguije muy especial para Herencia Guarani por el gesto.
20 ANIVERSARIO DEL CENTRO SILVIO MORINIGO
14 de NOVIEMBRE desde el mediodia.
.Chochin Balbuena
.Teofilo Noguera
.Juan Ayala
.Angel Baez Feltes
.Marino Flor
.Sensacion Trio
.Cuerpo de Danzas Panambi del Centro
.Herencia Guarani.
Un exquisito menu preparado por Oscar Gimenez y su equipo nos deleitara.
Habra torta y brindis gratis.
Acompañenos a festejar este nuevo aniversario.
.Chochin Balbuena
.Teofilo Noguera
.Juan Ayala
.Angel Baez Feltes
.Marino Flor
.Sensacion Trio
.Cuerpo de Danzas Panambi del Centro
.Herencia Guarani.
Un exquisito menu preparado por Oscar Gimenez y su equipo nos deleitara.
Habra torta y brindis gratis.
Acompañenos a festejar este nuevo aniversario.
Conmemoracion por los 20 años del fallecimiento de Silvio Morinigo.

La Secretaria de Cultura, con motivo del 20 Aniversario del fallecimiento de Silvio Morinigo, colocó una placa recordatoria, conmemorando esta fecha, a quien soñara este espacio cultural, que hoy es realidad.
El 30 de septiembre de 1990, a los cincuenta años, las ruedas de un colectivo, detuvo la vida de quien fuera Silvio Edgar Morinigo.
Este hombre soñador, y solidario, tenia en su mente, construir un espacio donde la colectividad pudiera reunirse y alli enseñar y mostrar la cultura paraguaya.
Su oficio de construir, con pala, ladrillos y cemento,no acababa alli, sino era un motivo para pensar en otras construcciones, donde la colectividad tenga presencia.
Silvio Morinigo, era multifacetico,escribia poemas, tocaba la guitarra, conducia programas de radio, sus poemas los pasaba prolijamente a maquina. De allí hemos extraido algunas, que nos facilitara su hija Ana. Enriqueta Rojas, su esposa y compañera de luchas, junto a sus hijos, compartían alegrías y desvelos. El hombre inquieto y fraterno, motorizaba acciones para concretar reuniones de la colectividad. Invitando para una fiesta de lo que después seria el Centro, su bicicleta no pudo sostenerlo y las ruedas de un colectivo quebró su vida a los 50 años. En su partida, lloraban todos. Pero quienes lo conocieron sabían que iba a continuar la vida, con lo que él soñó. Y hoy en este Centro Social y Cultural paraguayo Silvio Morinigo, en el 20 Aniversario de su fallecimiento, lo recordamos vivo, en cada expresión de nuestra cultura, que se practica en este espacio.
Agradecemos a todas las personas que estuvieron presentes en el acto.
La Secretaria de Cultura, recalca la especial y buena predisposicion de la Sra. Ana Morinigo, quien dono manuscritos de Silvio Morinigo y las fotos que están el centro.
lunes, 20 de septiembre de 2010
19 años del Cuerpo de Danzas Panambi


Hace 19 años nacía el cuerpo de Danzas Panambi del Centro Social y Cultural paraguayo Silvio MOrinigo.
Este domingo 19 de septiembre, el Centro Silvio Morinigo, se engalano para festejar el nuevo aniversario de su cuerpo de Danzas.
Agradecemos al padre Juan Bravo, de Villa Tesei,que bendijo a todos los integrantes de Panambi, y a las instalaciones del Centro.Acompañaron al Padre Juan,representantes del Eppa, Miguela y la Sra. Coca.
Antonio Escobar en los microfonos. Teofilo Noguera, con Angel Baez Feltes, estuvieron deleitando a los presentes con sus interpretaciones igual que Roxana Lopez. Hugo Leon,por otro compromisos, si bien estuvo en el Centro, no pudo actuar.
El Cuerpo de Danzas Panambi, con todos sus integrantes, fueron ovacionados.Los cumpleañeros, mostraron con todo esplendor las distintas danzas.
Los mas pequeños se lucieron, y las madrinas, Karina, Rocio, Patricia, integrantes jovenes de Panambi, emocionadas con el ramo de flores que les entregaron sus ahijados. Como tambien a la prof. Maria de los Angeles.
La familia de Jorge y Mabel Britez, padres de Karina, Rocio y Matias, fue homenajeada en nombre de todos los padres, por el permanente apoyo a la institucion y a la danza.
El Grupo de Danza Herencia Guarani, brillo con sus interpretaciones, tambien realizaron una presentacion conjunta con Panambi.
y al final gran fiesta, con todos los Panambi y Herencia Guarani, que hicieron bailar a la gente.
La torta, exquisitez de Ana Britez, estuvo para apagar las velitas del cumpleaños.
La emocion embargo a todos. Teofilo Noguera, tambien apagó las velas de los 20 años de Paraguay en el Recuerdo, su programa de radio.
Los nuevos Panambi vienen volando a fuerza de trabajo y dedicacion.
Felicidades.
martes, 14 de septiembre de 2010
Buenos Aires, la ciudad con mas paraguayos, que Asuncion
Diario Clarín.
Buenos Aires es la ciudad que tiene más paraguayos después de Asunción”
12/09/10
Desde hace décadas, la inmigración que recibe la Argentina es mayoritariamente latinoamericana. Esa cercanía impulsa mayor aceptación hacia los que llegan, pero no siempre mayor conocimiento.
PorClaudio Martyniuk
La habitualidad a los albañiles y empleadas domésticas de acento guaraní, al chipá en las estaciones de trenes y la sopa paraguaya en los restaurantes no atenúa el desconocimiento que pesa sobre el Paraguay, su historia y las razones de la migración poblacional. La extrañeza de este vacío ha sido el punto de partida del trabajo etnográfico de Gerardo Halpern, el cual reconoce el esfuerzo del migrante para que se le dé densidad a su condición ciudadana, como así también las formas de violencia que padece.
La Constitución de 1853 diseñó un proyecto de ocupación territorial centrado en la inmigración europea. ¿Cuándo comenzó el ocaso de este programa? El proyecto de 1853 pretendió construir un tipo de población de espaldas a los sujetos que existían en la Argentina, como los indígenas y las migraciones regionales. Tanto en el censo de 1869 como en el último censo nacional de 2001, se encuentra la misma proporción de migración latinoamericana en el país. Lo que ocurre es que a partir de la Segunda Guerra Mundial se detuvo el flujo de migración europea y se mantiene el flujo histórico de la migración regional. Ahora, ante la defunción de la longeva migración europea, y la no renovación de ese stock migratorio, lo que se modifica es el porcentaje de migrantes latinoamericanos en la Argentina en relación con la población extranjera, no así en relación con la población total. Por eso, y sobre todo a partir de la década del 60, se empieza a visibilizar un sujeto que en la historia argentina estaba invisibilizado.
En 1960, la población italiana en el país era de más de 800.000 personas y la paraguaya era de 150.000. Pero en 2001 los paraguayos se convierten ya en la primera minoría extranjera en la Argentina. ¿A qué se debe este crecimiento de migrantes del Paraguay? En 1947 en Paraguay se produjo una guerra civil que dio origen al proceso migratorio paraguayo a la Argentina más grande de la historia de ambas naciones. En 1947 los paraguayos se constituyeron en la primera minoría regional en la Argentina. Y a partir de ese momento se mantiene ese flujo constante de paraguayos a la Argentina, que a su vez se encabalga sobre el proceso de metropolización de las migraciones, con lo cual el flujo migratorio -que hasta la década del 60 se radicó principalmente en las zonas de frontera-, se desplaza hacia Buenos Aires. A esto tenemos que sumarle el proceso de dictadura que vive el Paraguay desde el 47, consolidado a partir de 1954 con Stroessner, que impide el retorno de buena parte de esa migración. Trasladado a Buenos Aires e impedido su regreso, el migrante empieza a desarrollar su vida en el lugar de destino. Así, un conjunto de organizaciones de paraguayos van configurando redes sociales, haciendo de Buenos Aires la segunda ciudad de paraguayos en el mundo, después de Asunción.
El censo de 2001 muestra al 80% de los paraguayos del país en el Gran Buenos Aires y la Capital.
Así es. Y 80% de la migración paraguaya de los últimos 10 años llega con contactos o familiares en la Capital o el Gran Buenos Aires. O sea que entran en redes sociales, por lo cual la migración a Buenos Aires pone en escena procesos demográficos y de relaciones sociales más complejas que el mero pasar la frontera. Con esas redes, Buenos Aires es un factor de atracción poblacional.
¿Cómo se conjuga el origen político de aquellas migraciones con el origen económico de las actuales? El exilio fue uno de los rasgos distintivos del régimen de Stroessner. En esa dictadura no se registraron las dimensiones de desaparecidos que se dieron en Argentina o Chile, pero ese régimen forzó el exilio masivo. Y dentro de lo que nosotros rápidamente denominamos migración económica entran migrantes que, en tanto no afiliados al Partido Colorado, no accedieron al empleo público en un país sin industrias.
¿Ese sería un migrante político? El caso paraguayo plantea zonas grises a los sistemas clasificatorios de los migrantes. Los procesos político y económico del Paraguay han generado una enorme cantidad de población sobrante. La producción rural extensiva de bajísima productividad expulsa campesinos -allí a eso se lo llama la descampesinización del Paraguay-, que se suma al monocultivo -de algodón antes, hoy de soja. Como no hay industrias, en las ciudades tampoco pueden insertarse. Esa población migra del campo y, sin pasar por una urbe paraguaya, llega a Buenos Aires.
¿Qué dificultades culturales encuentran al llegar? Hay mucha población rural guaraní parlante que llega a Buenos Aires, donde la utilización del guaraní supone limitaciones o el riesgo de la estigmatización. La Argentina tiene formas altamente burocratizadas de tramitación de los documentos y estamos en presencia de corrientes migratorias en las cuales ese tipo de práctica burocrática no existe. Entonces, hay un conjunto de dificultades con las que se topa el migrante al llegar que puede asimilarlas en tanto exista una red social capaz de brindarle colaboración. El acceso a la información, o el acceso al trabajo, está condicionado por las formas históricas de desigualdad y de segregación de la Argentina, sobre todo de Buenos Aires.
¿Cómo se recibe en la Capital esa migración latinoamericana? Vivimos un momento histórico particular. La Argentina sale de una década sumamente violenta para con el migrante, la década del 90, y estaríamos registrando una retracción xenófoba. Esa retracción xenófoba forma parte más del orden de lo simbólico que de lo que uno puede verificar en el mercado laboral. El migrante sigue ocupando los lugares desechados por la población nativa, que son los peores lugares, por lo menos en la percepción social, del mercado laboral. El trabajo al que acceden las mujeres, centralmente el doméstico, concentra el trabajo en negro y es trabajo desciudadanizado, por lo cual el acceso a derechos no se verifica. Como la década del 90 fue tan violenta, ciertas regulaciones que reducen la violencia del Estado para con los migrantes se constituyen en hitos, como la sanción de una ley migratoria que no ancla en la doctrina de seguridad nacional sino que promueve la migración en el marco de los procesos de integración del Mercosur.
¿Paraguay ayuda a sus migrantes? El Estado paraguayo no pareciera estar a la altura de las necesidades de sus migrantes en la Argentina. El ejemplo más evidente es que no hay embajador paraguayo en la Argentina desde hace varios años. El costo de los conflictos políticos del Paraguay lo está pagando la migración, que queda sin protección.
¿Se mantiene la violencia burocrática contra los migrantes? La cotidianeidad de los migrantes sigue alterada por la violencia de la cola, la violencia de pedirte dos o tres veces un mismo trámite, la violencia de pedirte documentación que no corresponde pedir por todo un armazón que pareciera estar para impedir la regularidad del migrante, encerrándolo en laberintos de la exclusión y prácticas que ponen al migrante en una situación de vulnerabilidad, más allá de lo que la normativa establezca. Hay un hábito burocrático ante el migrante regional que antepone la indeseabilidad de ese sujeto a sus derechos.
¿Cómo es el entramado cultural de los paraguayos en la Argentina? Hay un conjunto de instituciones que construyen lo que ellos llaman paraguayidad, en base a una vinculación conflictiva con el Estado de origen y por medio de prácticas culturales en las que hay una reconstrucción del Paraguay en la migración, una especie de reescritura del Paraguay fuera del Paraguay. Esto tiene que ver con la reivindicación del guaraní, de prácticas culinarias y de danzas; con orientaciones tácticas para vivir lejos del lugar de origen. Como parte de esa construcción de etnicidad, la política juega un papel fundamental. Ante los procesos migratorios regionales en la Argentina, se ha tendido a pasivizar al migrante, a despolitizarlo, a inscribirlo en un lugar de deudor de esta tierra generosa. Pero el migrante paraguayo se repolitiza y asume un perfil activo, en vez de encarnar al sujeto pasivo que está de paso en la Argentina y que tiene una deuda con el país. Así, los paraguayos han podido crear un espacio social y una voz que va desde la realización de los rituales de Caacupé en Buenos Aires hasta la movilización a la puerta de su embajada en Buenos Aires para repudiar un intento de golpe de Estado en Paraguay.
También hay la hibridización e intercambios.
Se han dado procesos de construcción política en los cuales el anclaje no ha sido lo nacional. Creo que parte de la efectividad de la violencia de la década del 90 tuvo que ver con profundizar la matriz nacional antes que otros procesos de relación social que se puedan verificar en el campo político o en el cultural.
¿Hay estigmatización? Existe en la Argentina un fuerte proceso de estigmatización. Un hijo de paraguayos nacido en la Argentina es clasificado como paraguayo, en tanto paraguayo significa cargar con un estigma. Es señalado como paraguayo y así es acusado. Todavía nos falta mucho como sociedad para poder superar o salir de esa matriz, por más que el hijo de paraguayo nacido en Argentina sea de nacionalidad argentina. Hay también procesos de construcción conjunta de relaciones sociales no discriminatorias, donde la variable nacional no interviene como elemento de segregación. Pero la efectividad de las formas nacionalistas de construcción de lo social siguen manifestándose. Por eso, la Argentina está en un momento transicional respecto de la forma de considerar a los migrantes.
Copyright Clarín, 2010.
Buenos Aires es la ciudad que tiene más paraguayos después de Asunción”
12/09/10
Desde hace décadas, la inmigración que recibe la Argentina es mayoritariamente latinoamericana. Esa cercanía impulsa mayor aceptación hacia los que llegan, pero no siempre mayor conocimiento.
PorClaudio Martyniuk
La habitualidad a los albañiles y empleadas domésticas de acento guaraní, al chipá en las estaciones de trenes y la sopa paraguaya en los restaurantes no atenúa el desconocimiento que pesa sobre el Paraguay, su historia y las razones de la migración poblacional. La extrañeza de este vacío ha sido el punto de partida del trabajo etnográfico de Gerardo Halpern, el cual reconoce el esfuerzo del migrante para que se le dé densidad a su condición ciudadana, como así también las formas de violencia que padece.
La Constitución de 1853 diseñó un proyecto de ocupación territorial centrado en la inmigración europea. ¿Cuándo comenzó el ocaso de este programa? El proyecto de 1853 pretendió construir un tipo de población de espaldas a los sujetos que existían en la Argentina, como los indígenas y las migraciones regionales. Tanto en el censo de 1869 como en el último censo nacional de 2001, se encuentra la misma proporción de migración latinoamericana en el país. Lo que ocurre es que a partir de la Segunda Guerra Mundial se detuvo el flujo de migración europea y se mantiene el flujo histórico de la migración regional. Ahora, ante la defunción de la longeva migración europea, y la no renovación de ese stock migratorio, lo que se modifica es el porcentaje de migrantes latinoamericanos en la Argentina en relación con la población extranjera, no así en relación con la población total. Por eso, y sobre todo a partir de la década del 60, se empieza a visibilizar un sujeto que en la historia argentina estaba invisibilizado.
En 1960, la población italiana en el país era de más de 800.000 personas y la paraguaya era de 150.000. Pero en 2001 los paraguayos se convierten ya en la primera minoría extranjera en la Argentina. ¿A qué se debe este crecimiento de migrantes del Paraguay? En 1947 en Paraguay se produjo una guerra civil que dio origen al proceso migratorio paraguayo a la Argentina más grande de la historia de ambas naciones. En 1947 los paraguayos se constituyeron en la primera minoría regional en la Argentina. Y a partir de ese momento se mantiene ese flujo constante de paraguayos a la Argentina, que a su vez se encabalga sobre el proceso de metropolización de las migraciones, con lo cual el flujo migratorio -que hasta la década del 60 se radicó principalmente en las zonas de frontera-, se desplaza hacia Buenos Aires. A esto tenemos que sumarle el proceso de dictadura que vive el Paraguay desde el 47, consolidado a partir de 1954 con Stroessner, que impide el retorno de buena parte de esa migración. Trasladado a Buenos Aires e impedido su regreso, el migrante empieza a desarrollar su vida en el lugar de destino. Así, un conjunto de organizaciones de paraguayos van configurando redes sociales, haciendo de Buenos Aires la segunda ciudad de paraguayos en el mundo, después de Asunción.
El censo de 2001 muestra al 80% de los paraguayos del país en el Gran Buenos Aires y la Capital.
Así es. Y 80% de la migración paraguaya de los últimos 10 años llega con contactos o familiares en la Capital o el Gran Buenos Aires. O sea que entran en redes sociales, por lo cual la migración a Buenos Aires pone en escena procesos demográficos y de relaciones sociales más complejas que el mero pasar la frontera. Con esas redes, Buenos Aires es un factor de atracción poblacional.
¿Cómo se conjuga el origen político de aquellas migraciones con el origen económico de las actuales? El exilio fue uno de los rasgos distintivos del régimen de Stroessner. En esa dictadura no se registraron las dimensiones de desaparecidos que se dieron en Argentina o Chile, pero ese régimen forzó el exilio masivo. Y dentro de lo que nosotros rápidamente denominamos migración económica entran migrantes que, en tanto no afiliados al Partido Colorado, no accedieron al empleo público en un país sin industrias.
¿Ese sería un migrante político? El caso paraguayo plantea zonas grises a los sistemas clasificatorios de los migrantes. Los procesos político y económico del Paraguay han generado una enorme cantidad de población sobrante. La producción rural extensiva de bajísima productividad expulsa campesinos -allí a eso se lo llama la descampesinización del Paraguay-, que se suma al monocultivo -de algodón antes, hoy de soja. Como no hay industrias, en las ciudades tampoco pueden insertarse. Esa población migra del campo y, sin pasar por una urbe paraguaya, llega a Buenos Aires.
¿Qué dificultades culturales encuentran al llegar? Hay mucha población rural guaraní parlante que llega a Buenos Aires, donde la utilización del guaraní supone limitaciones o el riesgo de la estigmatización. La Argentina tiene formas altamente burocratizadas de tramitación de los documentos y estamos en presencia de corrientes migratorias en las cuales ese tipo de práctica burocrática no existe. Entonces, hay un conjunto de dificultades con las que se topa el migrante al llegar que puede asimilarlas en tanto exista una red social capaz de brindarle colaboración. El acceso a la información, o el acceso al trabajo, está condicionado por las formas históricas de desigualdad y de segregación de la Argentina, sobre todo de Buenos Aires.
¿Cómo se recibe en la Capital esa migración latinoamericana? Vivimos un momento histórico particular. La Argentina sale de una década sumamente violenta para con el migrante, la década del 90, y estaríamos registrando una retracción xenófoba. Esa retracción xenófoba forma parte más del orden de lo simbólico que de lo que uno puede verificar en el mercado laboral. El migrante sigue ocupando los lugares desechados por la población nativa, que son los peores lugares, por lo menos en la percepción social, del mercado laboral. El trabajo al que acceden las mujeres, centralmente el doméstico, concentra el trabajo en negro y es trabajo desciudadanizado, por lo cual el acceso a derechos no se verifica. Como la década del 90 fue tan violenta, ciertas regulaciones que reducen la violencia del Estado para con los migrantes se constituyen en hitos, como la sanción de una ley migratoria que no ancla en la doctrina de seguridad nacional sino que promueve la migración en el marco de los procesos de integración del Mercosur.
¿Paraguay ayuda a sus migrantes? El Estado paraguayo no pareciera estar a la altura de las necesidades de sus migrantes en la Argentina. El ejemplo más evidente es que no hay embajador paraguayo en la Argentina desde hace varios años. El costo de los conflictos políticos del Paraguay lo está pagando la migración, que queda sin protección.
¿Se mantiene la violencia burocrática contra los migrantes? La cotidianeidad de los migrantes sigue alterada por la violencia de la cola, la violencia de pedirte dos o tres veces un mismo trámite, la violencia de pedirte documentación que no corresponde pedir por todo un armazón que pareciera estar para impedir la regularidad del migrante, encerrándolo en laberintos de la exclusión y prácticas que ponen al migrante en una situación de vulnerabilidad, más allá de lo que la normativa establezca. Hay un hábito burocrático ante el migrante regional que antepone la indeseabilidad de ese sujeto a sus derechos.
¿Cómo es el entramado cultural de los paraguayos en la Argentina? Hay un conjunto de instituciones que construyen lo que ellos llaman paraguayidad, en base a una vinculación conflictiva con el Estado de origen y por medio de prácticas culturales en las que hay una reconstrucción del Paraguay en la migración, una especie de reescritura del Paraguay fuera del Paraguay. Esto tiene que ver con la reivindicación del guaraní, de prácticas culinarias y de danzas; con orientaciones tácticas para vivir lejos del lugar de origen. Como parte de esa construcción de etnicidad, la política juega un papel fundamental. Ante los procesos migratorios regionales en la Argentina, se ha tendido a pasivizar al migrante, a despolitizarlo, a inscribirlo en un lugar de deudor de esta tierra generosa. Pero el migrante paraguayo se repolitiza y asume un perfil activo, en vez de encarnar al sujeto pasivo que está de paso en la Argentina y que tiene una deuda con el país. Así, los paraguayos han podido crear un espacio social y una voz que va desde la realización de los rituales de Caacupé en Buenos Aires hasta la movilización a la puerta de su embajada en Buenos Aires para repudiar un intento de golpe de Estado en Paraguay.
También hay la hibridización e intercambios.
Se han dado procesos de construcción política en los cuales el anclaje no ha sido lo nacional. Creo que parte de la efectividad de la violencia de la década del 90 tuvo que ver con profundizar la matriz nacional antes que otros procesos de relación social que se puedan verificar en el campo político o en el cultural.
¿Hay estigmatización? Existe en la Argentina un fuerte proceso de estigmatización. Un hijo de paraguayos nacido en la Argentina es clasificado como paraguayo, en tanto paraguayo significa cargar con un estigma. Es señalado como paraguayo y así es acusado. Todavía nos falta mucho como sociedad para poder superar o salir de esa matriz, por más que el hijo de paraguayo nacido en Argentina sea de nacionalidad argentina. Hay también procesos de construcción conjunta de relaciones sociales no discriminatorias, donde la variable nacional no interviene como elemento de segregación. Pero la efectividad de las formas nacionalistas de construcción de lo social siguen manifestándose. Por eso, la Argentina está en un momento transicional respecto de la forma de considerar a los migrantes.
Copyright Clarín, 2010.
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